Coches electricos extended range

Cuando hablamos de las nuevas tecnologías aplicadas al transporte, nos centramos en hablar de los nuevos motores híbridos y de los coches eléctricos. Pero, ¿cúal es realmente el problema de los coches eléctricos?

Los coches eléctricos tienen autonomía limitada

Los actuales coches eléctricos que podemos encontrar en el mercado tienen una autonomía de uso bastante limitada, entre 200-300 kilómetros, y es que la actual tecnología en cuanto a baterías no nos puede ofrecer mucho más..bueno al menos al precio que los consumidores podemos pagar. Ésto puede ser un problema a la hora de decidirse y apostar por comprar un coche eléctrico, pues si bien a lo mejor en nuestra rutina diaria nunca llegamos a hacer 200-300 kilómetros (y si es así plantéate cambiar de lugar de residencia o de trabajo!), siempre pensamos en qué vamos a hacer cuando nos vayamos de vacaciones a Zamora (por ejemplo) y tengamos que recargar el coche 2,3 o 4 veces para llegar a nuestro destino.

Como alternativa a los coches eléctricos puros han surgido alternativas, que si bien no van a ser vehículos 0% contaminantes, sí que son ecológicos y nos van a permitir tener una autonomía suficiente para desplazamientos más largos; son los denominados:

-EREV – Extended Range Electric Vehicle, o lo que es lo mismo: Vehículo Eléctrico de Rango Extendido

-PHEV – Plugin Hybrid Electric Vehicle, o sea Vehículo Eléctrico-Híbrido Enchufable

coche hibrido

Diferencias entre coche eléctrico y coche híbrido

La característica principal que define a un coche híbrido es que combina el uso de un motor eléctrico con un motor de combustión. En la mayoría de modelos de coches híbridos el motor eléctrico sirve de ayuda para arrancar el coche desde parado y para proporcionar un empuje extra en algún momento puntual, lo que se traduce en un consumo muy contenido sobre todo para el uso en ciudad, que es donde este tipo de vehículos pasan más tiempo utilizando el motor eléctrico que el de combustión.

Dentro de los coches híbridos también nos encontramos con diferentes tecnologías: están los mencionados PHEV o híbrido enchufables y los híbridos no enchufables o puros (Toyota, Lexus…). La diferencia entre ambos híbridos radica en que los enchufables recargan las baterías siendo enchufados a la red eléctrica y tienen una autonomía de baterías de entre 30-60 kilómetros de conducción puramente eléctrica. Los híbridos no enchufables tienen la característica que las baterías se autorrecargan mediante las frenadas (frenada regenerativa) y la propia utilización del motor de combustión, con un sistema parecido a una dinamo, pero no se puede circular durante mucho tiempo con tan sólo el motor eléctrico, su uso está limitado a facilitar el arranque desde parado.

Los coches eléctricos, por su parte, son aquellos en los que el movimiento depende única y exclusivamente del aporte energético del motor eléctrico.

¿Qué es un EREV (Vehículo Eléctrico de Rango Extendido)?

La característica principal que lo define es que son vehículos que tienen un motor eléctrico y uno de combustión, pero se consideran eléctricos puesto que el motor eléctrico es el único encargado de generar el movimiento del vehículo. En el caso de los EREV el motor de combustión es muy pequeño y su función es la de proporcionar recarga a las baterías del motor eléctrico.

Así pues, parece una solución a la restringida autonomía de los coches eléctricos, a costa de gastar un mínimo de combustible fósil. De momento no hay modelos en el mercado, pero a nosotros la verdad es que la idea nos entusiasma.

Hace poco, un aventurero de nuestro país, decidió emprender un viaje con su coche EREV para comprobar cúantos kilómetros podía llegar a recorrer con el mismo consumo que hubiera hecho en 100km con su actual coche a gasolina (9 litros de combustible). El resultado es más que sorprendente, puesto que con tan sólo 9 litros de gasolina llegó a realizar más de 3.000 kilómetros, o lo que es lo mismo, obtuvo unos consumos de 33cl cada 100 kilómetros. Con este mínimo consumo de combustible fósil fue suficiente para extender la autonomía del motor eléctrico, generando con la combustión la energía suficiente para que las baterías nunca llegaran a descargarse.

Por desgracia, parece que ni los fabricantes ni los gobiernos estén mucho por implantar esta tecnología, pues la oferta que encontramos en el mercado automovilístico es prácticamente nula y tampoco llega a ofrecer una autonomía extendida suficiente para el precio al que se está vendiendo.

 

 

 

 

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